Laura Stimolo, Licenciada en Terapia Ocupacional, detalla las consideraciones generales para llevar adelante este primer encuentro con el paciente. “Cuando iniciamos la entrevista tenemos una persona frente a nosotros. Es un individuo con una historia ocupacional. Un ser con motivaciones, intereses, valores, roles y hábitos que debe llevar adelante su vida desde un nuevo punto de partida, estableciendo un nuevo paradigma.”, explicó.
Lic. Maria Laura Stimolo
¿Qué es la entrevista dentro del trabajo del terapista ocupacional?
La entrevista es el primer eslabón en el tratamiento que se establece con el paciente/cliente. Es la bisagra, el punto de inicio de una infinidad de posibles intervenciones. La entrevista permite acercarnos a la vida de una persona. Por lo general en una primera instancia nos encontramos con un diagnóstico, un término medico desprovisto de historia. Es así que con el paciente se comienza el recorrido por su historia ocupacional, se va tejiendo la trama de su vida, deshilachando e hilando diferentes acontecimientos. En conjunto, el terapeuta y el paciente establecen un rapport, imprescindible para garantizar el éxito del tratamiento. Esta primera instancia, desde mi mirada profesional es clave para establecer la alianza terapéutica. Desde mi experiencia considero que es la entrevista la instancia más significativa del tratamiento.
¿Cómo se desarrolla una primera entrevista?
La primera entrevista en general, y desde mi punto de vista, y de acuerdo al tipo de consulta o derivación, es recomendable realizarla en conjunto con un familiar o cuidador. Siempre la mirada del acompañante nos aporta otro tipo de información que esclarece mucho mejor el relato del paciente.
¿Cuál es el tipo de población en la que desempeña su tarea?
Cabe destacar que en nuestra
disciplina trabajamos con diferentes poblaciones, grupos etarios y patologías.
Es en base a esta heterogeneidad que se podrá establecer el tipo de entrevista
que se llevara a cabo. No es lo mismo entrevistar a un niño, a un adolescente,
que a un adulto; como así tampoco será lo mismo entrevistar a una persona con
una patología músculo esquelética. Muchas veces, en estos casos, la entrevista puede
realizarse sin intervención de un familiar o cuidador ya que el
paciente/cliente tiene los recursos cognitivos e intelectuales para enfrentarse
a la misma. Por el contrario, una persona con una patología neurológica, como
en un caso de demencia avanzada, la persona posee alteraciones cognitivas e
intelectuales severas por lo que se requiere del acompañamiento de un familiar
o cuidador.
¿Este primer encuentro con el paciente/cliente se realiza dentro del
establecimiento donde luego se trabaja?
Esa es otra variable importante a
tener en cuenta durante la entrevista. El espacio físico donde se lleva a cabo
la misma, ya que no es lo mismo realizar una entrevista en determinada
institución, donde los espacios y los tiempos son reducidos, o bien están condicionados
por diversas interrupciones de otros profesionales u otros pacientes, que
llevar adelante una entrevista de manera virtual o en el domicilio de la
persona. Es esta última modalidad la que nos posibilita acceder a información
más delicada, más susceptible.
Al sentarse frente a la persona que será entrevistada ¿Se posee una
guía de preguntas estándar o se va modificando según el paciente?
Las entrevistas, desde una mirada
teórica, pueden ser estructuradas, semiestructuradas o desestructuradas. No
siempre podemos anticiparnos a una forma predefinida de entrevista. La
entrevista debe ser versátil. Cada
paciente/cliente es un enigma en un primer momento, por lo cual en el
transcurso de la misma el terapeuta deberá determinar cuál es la entrevista que
mejor se adapta al mismo. Es importante destacar que la entrevista comienza con
la llegada del paciente/cliente, y es el lenguaje no verbal el que nos aporta
el primer impacto de nuestro interlocutor.
¿A qué se refiere con “lenguaje no verbal?
Su comunicación no verbal, sus
gestos, el contacto visual, nos permite entender la predisposición y
anticiparnos al desarrollo de la entrevista. Muchas veces nos encontramos con
personas introvertidas, que requieren una guía, pautas, preguntas y
repreguntas. Es así que debemos iniciar una entrevista estructurada. Otras
veces, el paciente mismo brinda mucha información desde su propio relato,
enriqueciendo profundamente este primer encuentro.
¿Usted cuál prefiere?
Desde mi experiencia personal la
entrevista es semi estructurada. Es en esta opción donde con una breve guía, la
persona puede iniciar su relato. Cabe destacar que hay preguntas claves que nos
permiten ampliar la información: entre ellas son imprescindibles las preguntas
del motivo de consulta que nos permite conocer la información que el paciente
tiene acerca de la disciplina, de sus alcances y limitaciones, de su propia
patología o situación social. Es decir, la percepción que tiene el
paciente/cliente de su patología/enfermedad/situación social. Paulatinamente y
de acuerdo a la dinámica de la misma se agregaran preguntas más dirigidas.
¿Nos podría brindar algún ejemplo de esas preguntas?
Las preguntas para el puntapié
inicial podrían ser: ¿Con quién vive? ¿Cómo es su entorno? ¿Cuál es su red
social más cercana? ¿Qué dificultades tiene de acuerdo a la sintomatología
presentada? ¿Cuáles son sus expectativas respecto al tratamiento? En mis primeras
experiencias, me era imprescindible contar con un bosquejo de preguntas, como
cualquier profesional inexperto. El papel o el libro siempre proporcionan
“seguridad”. Con el correr de los años fui ganando confianza y me resultó más
enriquecedor escuchar al paciente/cliente atentamente, sin interrupciones, sin
un lápiz y papel de por medio. Muchas veces esto genera desconfianza y
distancia en el discurso, vuelve muy frio al primer encuentro.
¿Qué datos o información son los más relevantes?
Solo se deben registrar aquellos
vinculados con sus datos personales: nombre completo, edad, fecha de
nacimiento, domicilio, etc. y luego dejar que el relato se vaya construyendo de
manera fluida, sin presiones, con una escucha activa, involucrándonos de lleno
en ese relato; buscando empatizar con quien tenemos frente a nosotros. El
vínculo terapéutico se construirá en base a la empatía, sin esta condición no
habrá éxito en el tratamiento. Más tarde el terapeuta volcará toda la
información recolectada en la historia clínica, ordenándola de forma
secuenciada y de acuerdo al espacio institucional.
Ejemplo de entrevista ocupacional
¿De qué modo se
construye la alianza terapéutica?
En terapia ocupacional, nos
enfocamos desde nuestra filosofía en la ocupación humana. Es por eso que muchas
de las inquietudes que tendrá el terapista ocupacional estarán
vinculadas con la identidad ocupacional de la persona, su entorno/ambiente; su
predisposición, intereses, valores y motivación, la habituación, sus roles más
significativos, sus rutinas y hábitos. La capacidad de desempeño, las
habilidades que tiene el ser humano para llevar adelante diferentes
comportamientos.
Ese primer encuentro en la entrevista con el paciente es único y de
gran valor informativo. A lo largo de la terapia: ¿Se retoma como herramienta?
Esta primera entrevista muchas
veces será la precursora de otras entrevistas futuras o bien de evaluaciones
más específicas de acuerdo a la narración del paciente o bien de las
características de la patología o diagnóstico. Es importante subrayar que
construimos un vínculo desde una mirada holística. Cuando iniciamos la
entrevista tenemos una persona frente a nosotros. No es un mero diagnóstico, no
es un brazo fracturado, no es un traumatismo de cráneo. Es un individuo con una
historia, una HISTORIA OCUPACIONAL. Un ser con motivaciones, intereses,
valores, roles y hábitos que debe llevar adelante su vida desde un nuevo punto
de partida, estableciendo un nuevo paradigma. El paradigma de vivir de acuerdo
a su NATURALEZA OCUPACIONAL.
17/09/2021 Entrevista a Lic. María Laura Stimolo, Terapista Ocupacional
(UNQ, MN 1788 1145)
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